• Karen Cancinos

En el día de mi cumpleaños

«Ser o no ser, esa es la pregunta». Así comienza el famoso soliloquio shakesperiano. Hoy, 3 de febrero, día en que cumplo años, respondo: «Ser, Hamlet, siempre ser. Nunca te plantees siquiera otra alternativa».


Y es que somos porque el Autor de la vida quiso que seamos, y que sigamos siendo por el tiempo que tiene definido para cada uno. Existimos porque somos el fruto de un acto de voluntad, sabiduría, amor y poder Suyos.


Porque pudimos no haber sido, como los millones de inocentes que cada año son descuartizados en el vientre materno, y a quienes el recién estrenado presidente de Estados Unidos ya les ha declarado vendetta, como buen lacayo del globalismo criminal. Los Herodes siempre son repugnantes, pero esos que navegan con bandera de cristianos y católicos resultan particularmente vomitivos.


Pero dejemos a un lado la estulticia de Biden y volvamos a la celebración de la vida. Hoy que festejo la mía, estoy en modo agradecido, claro está, pero también pedigüeño. Cada año, mi Hacedor recibe junto con mi gratitud un listado de peticiones. Y como es tan generoso me las concede, no siempre en el momento o del modo que le pido, sino en Su tiempo y a Su manera, que son por supuesto infinitamente mejores que los míos.


He aquí el listado de peticiones de mi cumpleaños 2021.


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Líbrame de olvidar alguna vez que te pertenezco, que te pertenecí desde el primer momento de mi existencia, cuando grabaste Tu Nombre en mi corazón.


Líbrame de la temeridad a la que fui tan propensa, pero al mismo tiempo concédeme continuar viviendo sin apocamientos ni miedos innecesarios. Ayúdame a reconocer los riesgos que vale la pena correr, para integrarlos con sensatez en los días que me concedas.


Líbrame de la imbecilidad de la irreverente que fui antes. Incapaz de asombrarme ante tus maravillas, no tenía yo más fondo que mis cabellos. Que nunca olvide que un bendito día hiciste que saliera de mí y que solo entonces mi mundo se ensanchó e iluminó para siempre.


«Que vea», como te rogó el ciego y te repetía mi amigo Josemaría Escribá. Haz que vea, o más bien que nunca deje de ver, tu felicitación personal en cada cumpleaños. En este 2021 me obsequiaste un día como los que me gustan: frío, fresco y con el cielo despejado. «El viento es tu mensajero» reza el salmo. Gracias por darme ocasión de comprobarlo.


Dame el amor para amarte como se debe. Junto con Pedro te digo que Tú lo sabes todo, Tú sabes que te amo, pero también sabes que me pesa no amarte más. Encauza, ensancha y purifica mis otros amores, esos seres queridos que me has dado y a quienes he reunido hoy en mi casa, y a los que están lejos, en mi corazón.


Escúchame cuando te pido junto al salmista que me enseñes a calcular mis años, para que adquiera un corazón sensato. Porque sé lo que quiero, pero Tú sabes lo que necesito y me conviene, siendo como eres el que mejor me ama y el que más me conoce.


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Que así me lo concedas, Vida de mi vida. Y también a aquéllos cuya historia has entrecruzado con la mía, que hoy abre un nuevo capítulo en el libro que has titulado con mi nombre. Que lo continúes escribiendo... ¡es mi mejor regalo de cumpleaños!



Foto de cottonbro en Pexels


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